Trastornos psicopatológicos asociados a síntomas distónicos

 

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Trastornos psicopatológicos asociados a síntomas distónicos

Rosa Moriente Navarro
Psicóloga de ALDE

 
 

La Distonía es una enfermedad, como todos ya sabemos, que está contemplada actualmente desde el punto de vista neurológico. Sin embargo, en la mayor parte de los pacientes distónicos nos encontramos con una sintomatologia psicológica, que en ocasiones aparece asociada a trastornos distónicos.

Lógicamente, la transformación que experimenta una persona que comienza a padecer distonía, se puede contemplar bajo dos aspectos diferenciales:

– El primero sería la elaboración inconsciente de su propio problema físico, la maduración e interiorización de dicho problema.

– El segundo sería el procesamiento del cambio corporal, del yo externo, con sus nuevas modificaciones posturales que requieren un planteamiento distinto en los hábitos motrices, (esto quiere decir que existe un cambio importante en el “Modus Vivendi” de la persona que sufre una distonía). Cambian lógicamente los as­pectos psicomotrices, la forma de andar, de escribir, de hablar, etc. dependiendo del tipo de distonia que se padezca.

Estos dos aspectos van íntimamente unidos y, en distonia, como en la mayor parte de las enfermedades en las que existe un desajuste físico, de forma paralela pueden aparecer una serie de alteraciones emocionales que surgen precisamente de la incapacidad para controlar los movimientos espasmódicos, de la incapacidad para controlar el propio cuerpo; es entonces cuando comienza lo que se denomina estado de ansiedad.

El estado de ansiedad no es otra cosa que la movilidad y variabilidad de los afectos, que se traduce en estado de ánimo altera­do y desasosiego interior.

Ansiedad: deriva de “anxietas”, que significa incomodidad, y se caracteriza por actividad incontrolada e inquieta (incremento del ritmo cardiaco, sudoración, etc.).

Partiendo de la ansiedad, podemos derivar otra serie de trastornos que se aprecian en algunos pacientes distonicos, como la CICLO­TIMIA o labilidad emocional: se describe como los cambios del comportamiento producidos por estimulos externos, debidos a la falta de control afectivo y asociados a estados de ansiedad. La persona que lo padece puede estar alegre y sonriente y de forma súbita entrar en episodios de tristeza emocional. En esta última fase aumenta la depresión y disminuyen los síntomas distónicos.

Asimismo, la indefensión aprehendida se define como el conflicto que desarrolla una persona que se encuentra indefensa en el medio exterior. Haga lo que haga considera que su acción no va a estar correctamente valorada o compensada. La base de este problema serian las ideas irracionales que se apoderan de la mente, creando una constante situación de malestar interno.

Por otro lado, incluida en el amplio espectro de las timideces patológicas, nos encontramos con la inhibición social, caracterizada por gran retraimiento social, acompañado de pensamientos de frustración sobre la propia incapacidad para enfrentarse a situaciones sociales.

Pero sin duda, uno de los desórdenes psicológicos más importantes y en ocasiones asociado a la sintomatologia distónica, es lo que se denomina tristeza patológica, o más comúnmente depresión.

De forma esquemática, en algunos pacientes distónicos, factores diversos como la no aceptación de su problema, las repercusiones sociales y laborales, o un ambiente familiar desfavorable, pueden propiciar la aparición de un estado de ánimo alterado, que puede concluir en un trastorno depresivo.

Se crea así un circulo vicioso entre depresión y distonía. La distonía aumenta el estado depresivo, y al aumentar la depresion se disparan aún más los síntomas distónicos, y los espasmos son más difícilmente controlables.

A este tipo de depresión, se la califica como depresión exógena o reactiva, ya gue es consecuencia de una situación determinada: la ansiedad que provoca la manifestación externa de sintomas distónicos.

La depresión como una exageración patológica de la tristeza, se manifiesta produciendo importantes cambios en el aspecto fisico, el pensamiento, el sueño, la sexualidad y la alimentación.

El enfermo distónico al que se le añaden episodios de depresión es, en la mayor parte de las ocasiones, consciente de lo que le está ocurriendo, y sufre por ello, sufre por no poder enfrentarse a su realidad, y porque esta situación deteriora sus relaciones con los que le rodean.

Por supuesto lo que denominamos síntomas asociados a trastornos distónicos, no se dan en todos los individuos, ni los que lo padecen lo viven con igual intesidad, ya que depende de la propia vulnerabilidad psicológica de la persona, así como de la comprensión y predisposición positiva que encuentren en el entorno que les rodea para aceptar y asimilar su enfermedad.

 

Por todo lo expuesto anteriormente, y como conclusión:

Situaciones en las que el equilibrio emocional se desestabiliza, como por ejemplo momentos de gran ansiedad o estrés, o el contacto con personas y hechos que nos recuerdan vivencias negativas, disparan los síntomas distónicos, nos hacen desestabilizarnos, descontrolarnos. En algunas personas este mecanismo psicológico no se da de forma consciente, y de aqui, la dificultad para cuantificar esta hipótesis.

Hay que mencionar la relación existente entre dos factores psicológicos: la motivacion, y la atención y el aumento o disminución de la sintomatología distónica. Cuando aumenta la atención, decrece la distonia, así como cuando mayor sea la motivación, los sintomas distónicos disminuyen.

Y por último destacar desde el punto de vista terapéutico, y aunque cada paciente y cada distonía es totalmente diferencial, y mediante un diagnóstico individual habría que valorar la trascendencia clínica de cada patologia asociada a distonia; es importantisimo, y probadamente eficaz el control del estrés situacional mediante la técnica de relajación tanto física como mental para disminuir los espasmos musculares y contracciones involuntarias y mejorar la calidad de vida.

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