No todo está en la mente

 

ARTÍCULOS


No todo está en la mente

Tomado del folleto resumen de las Jornadas sobre Desórdenes del Movimiento
Ciudad de Spoleto, Junio de 1993

 
 

Por su relación con los temas que están siendo tratados en los Grupos de Encuentro, organizados por la psicóloga Rosa Moriente, y quizás por la importancia de su divulgación, he creído de interés traducir para todos un artículo publicado en el folleto resumen de las Jornadas sobre Desórdenes del Movimiento que tuvieron lugar en Spoleto, en Junio de 1993, cuyo título es el indicado en esta publicación.

 

“¿Parpadean excesivamente los pacientes con blefarospasmo para no ver las cosas que les rodean? ¿Miran lateralmente los pacientes con tortícolis para no hacer frente a sus responsabilidades de adultos? ¡Probablemente no pero éstas han sido dos de las teorías propuestas durante años por psicólogos para explicar algunos síntomas distónicos.

Hoy, el Dr. Tony Lang, de la clínica de desórdenes del movimiento del hospital de Toronto, estima que de entre todos los pacientes distónicos estudiados sólo se han registrado de un 2 a un 5% de distonía puramente psicógena.

Pero de lo que no existe duda es de que una gran proporción superior a la media de los pacientes distónicos, se inician desde una situación de depresión, o de otros desórdenes emocionales, y como una respuesta a estos estados psicológicos.

Dicho doctor registró un descenso de dos puntos del nivel de depresión en 22 pacientes con distonias, después de haber sido convenientemente tratados con toxina botulínica, destacando que la depresión es bastante común y de tipo reactivo, y que disminuye progresivamente con tratamientos efectivos.

Por otra parte, algunos fármacos de los utilizados, como son los anticolinérgicos y en dosis elevadas, pueden causar ralentizamiento de los procesos del pensamiento, necesitando un tratamiento colateral.

Como consecuencia de que los pruebas psicológicas anteriores y posteriores al tratamiento contra las distonías, con idénticos resultados, se sugiere que no existe en general una particular personalidad distónica. Unicamente se detectaron problemas relacionados con la memoria en pacientes de edad avanzada: estos requirieron mayor repetición para memorizar informaciones que las personas de la misma edad sin problemas de distonía.

Los escasos pacientes con verdadera distonía psicogena, son facilmente reconocibles por lo inconsistente de sus sintomas, con repentinos o falsos debilitamientos motores.

Resumiendo la traducción del párrafo final de un estudio efectuado en el año 1990, en 200 pacientes, y después de descartar casos atípicos con comprobado origen fisiológico, solamente cuatro fueron diagnosticados como afectados de dlstonia psicógena.

Por otra parte y según el Dr. S. Maurri, de la Clinica Neurológica de Florencia, los pacientes con bleparoespasmo psicógeno tienen una pobre respuesta al tratamiento con toxina botulinica, lo cual parece lógico, al no existir una afectación neurológica.

Como resumen de la lectura de estos informes, pueden deducirse algunos datos que salvo criterios técnicos más autorizados son los siguientes:

Existe un tipo de distonía puramente psicológica, fácilmente reconocible, con poca o ninguna afectación neurológicas y en un reducidísimo número de casos.

La depresión y otras causas psicológicas emocionales pueden desencadenar la aparición de sintomas distónicos en personas quizás genéticamente afectadas lo que a su vez suele originar una depresión de tipo reactivo, que disminuye o desaparece con sucesivos tratamientos eficaces con toxina botulínica.

Anticolinérgicos en grandes dosis pueden desencadenar efectos negativos en los procesos mentales que requieren un tratamiento colateral.

Parece ser que en los enfermos distónicos de mayor edad puede verse disminuida su memoria en comparación con los no distonicos de parecida edad.

No se admiten más comentarios